Oraciones cortas por nuestro trabajo

Serie: Efesios en el trabajo -Parte 3

Artículo original de Jordan Raynor- traducido con permiso

y a Aquél que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de los que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea la gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

Efesios 3.20-21

Juan 14:12 registra la que imagino como una de las cosas más impactantes que los discípulos le escucharon decir a Jesús: «de cierto de cierto os digo: el que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que estas hará, porque yo voy al Padre».

Tras escuchar esto, los discípulos debieron haber quedado pasmados. ellos habían visto a Jesús dar vista a los ciegos, alimentar cinco mil personas y resucitar a Lázaro de entre los muertos. ¿Vamos a hacer cosas mayores que estas, Jesús? Sí.

Pablo nos está recordando esta misma verdad en Efesios 3, diciendo que Dios es «poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros«. Como hemos visto en las últimas semanas, Dios escoge obrar a través de nosotros y nuestras «buenas obras» para traer Su reino «en la tierra así como es en el cielo». Combine esto con los recordatorios que hacen Jesús y Pablo sobre el «inconmensurable» poder de Dios, y creo que podemos admitir que nuestras oraciones por nuestro trabajo son bastante cortas de alcance.

Esto no es «teología» de «confiésalo y reclámalo». Nada que ver con eso. No estamos llamados a elevar oraciones grandes para engrosar nuestras billeteras. El Señor sabe que eso sería lo peor que nos podría pasar a muchos de nosotros. No, ¡debemos orar oraciones más grandes con el objeto de expandir el reino de Dios a través de nuestro trabajo!

Deberíamos estar pidiendo la erradicación de la pobreza en nuestras ciudades, mediante la provisión en nuestros negocios de trabajos significativos y salarios dignos para cada uno de sus ciudadanos. Deberíamos pedir que tengamos el privilegio de ver a cada uno de nuestros compañeros de trabajo conociendo y siguiendo a Cristo. Deberíamos pedir que más millones de clientes perciban el aroma de Cristo a través de nuestra forma de trabajar y los productos excepcionales que creamos.

Por supuesto, nuestros motivos nunca son completamente puros. Sin embargo, mediante el Espíritu Santo que intercede por nosotros con gemidos indecibles (Romanos 8:26), Dios es capaz de tomar nuestras oraciones por nuestro trabajo y convertirlas en palabras que lo honren. Tome un minuto para orar al Señor y pedirle que extienda la visión que usted visión frente su trabajo, no con fines de acumulación sino de servicio para Dios y para otros.

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