La brújula de mis sueños

Por Diana Rendón

Desde niños soñamos con ser adolescentes, luego cuando somos adolescentes soñamos con ser jóvenes, y cuando somos jóvenes soñamos con ser adultos, libres e independientes, cuando nadie nos tenga que decir qué hacer, qué ponernos, a dónde vamos a ir, etc. Pero, cuando llegamos a ser adultos, soñamos con realizarnos completamente, tener una casa, bienes necesarios ( un carro, una moto, un Smart TV de 50 pulgadas), una familia hermosa y estabilidad en todos sus sentidos. Todos tenemos sueños,
desde el más chico hasta el más grande.

Sin embargo, ¿qué es un sueño? Es un evento imaginado en la mente que se desea que se realice. ¿Cuántos tenemos un sueño que deseamos que se realice? Yo tengo muchos. Nosotros no seriamos tales si no tuviéramos sueños ni anhelos, de otra forma seriamos tan irracionales como los demás seres.

Escuchar hablar de sueños es algo muy popular en este tiempo. Recuerdo que de pequeña soñaba con convertirme en una diseñadora de modas y bióloga marina y enfocaba todo lo que hacía en esa dirección; le hacía vestidos a mis barbies, pero también las metía al tanque imaginando que era el mar y buscaban ballenas. Entonces, trataba de cumplir mis sueños a mi manera. Así, fui creciendo, enfocada en ser bióloga y alguna clase de diseñadora. Aunque, un día, cuando tenía ocho años, Dios me mostró su sueño: sería una ministra consagrada para Él. Sin embargo, al no ser mi sueño, no le di gran importancia.

Después, cumplí  mis dieciséis años y me gradué de bachiller. Fue un momento en el cual me pregunté: “bueno ahora qué, tengo que seguir estudiando, tengo que lograr convertirme en lo que verdaderamente deseo”. Pero encontré mis primeros obstáculos en el camino y con ellos perdí la esperanza de ser bióloga marina, porque los ingresos de mis padres no daban para tanto, era una carrera muy costosa.

Pero no me rendí tan fácil. Tomé la decisión de ser diseñadora y mis padres me apoyaron. Me inscribí en la Academia de Dibujo Profesional y empecé a estudiar. Estaba feliz, por fin cumplía uno de mis sueños; de repente todo empezó a ponerse complicado, ya no había dinero, no alcanzaba para mis estudios, y no tuve más remedio que retirarme.

Era tan atrevida que le decía a Dios: ¿por qué no me provees?, ¿por qué me dejas sola señor con esto? El Señor no me respondía a este sueño. Pero un día me hizo entender que ese no era su sueño, era solo mío, un sueño que tal vez  estancaría los grandes sueños de Dios en mi vida.

¿Quieren saber más de la historia? Antes de seguir, quiero presentar a un amigo que hizo algo muy parecido, se empeñó en cumplir a tal punto sus sueños, que estanco los que Dios tenia para él, este amigo se llamaba Sansón: tenía un nombre muy bonito, proveniente del hebreo Shimson que significa “sol”, radiante y poderoso. Este fue uno del los últimos jueces de los antiguos hijos de Israel. Toda su historia está en el libro de Jueces, capítulos 13 al 16.

El primer sueño en  esta historia fue de los padres de Sansón. Querían un hijo pero la esposa de Manoa, el padre de Sansón, era estéril. Dice en Jueces 13 versículo 3: “A esta mujer apareció el ángel de Jehová. Y le dijo: he aquí que tu eres estéril y nunca has tenido hijos; pero  concebirás y darás a luz un hijo”. Quién era este hijo, pues nada más ni nada menos que Sansón. Por lo tanto, con este sueño, Dios le dio varias indicaciones y deberes a ella, que debía cumplir. Y Sansón nació.

Así mismo, Dios tenía un sueño para este niño, como lo vemos en Jueces 13: 7: “He aquí que tu concebirás y darás a luz un hijo; por tanto, ahora no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda por que este niño será Nazareo a Dios desde su nacimiento hasta el día de su muerte”. Que fuera Nazareo implicaba que debía ser apartado y consagrado para el servicio a Dios.

Lamentablemente, el mismo Sansón colocó obstáculos para ese sueño de Dios en su vida.

  1. Casarse con la mujer filistea Timnat (Jueces 14: 3); y dijo Sansón “tómame esta por mujer porque ella me agrada.” Aquí Sansón demostró obstinación, solo importó lo que a él le agradaba. Cuántos de nosotros no nos hemos enfocado en que algo debe ser así como decimos, hacemos y pensamos, y decimos es que me agrada, me fascina, me encanta. }
  2. Saciar su propio ego (Jueces 15:3-5); dijo Sansón: “sin culpa seré esta vez respecto a los filisteos, si mal les hiciere, y fue sansón y cazó trescientas zorras y tomó  teas, juntó cola con cola, y puso una tea entre cada dos colas. Después encendió las teas, y soltó a las zorras en los sembrados de los filisteos y quemó las mieses amontonadas y en pie, viñas y olivares”.  De esta manera, Sansón sació su venganza, su propio ego de lograrlo.
  3. Saciar su propio placer, es decir, cumplir su voluntad (Jueces 16:4 ): “Después de esto aconteció que se enamoro de una mujer en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila”. Sansón buscó tanto saciar su placer con ella porque se sentía bien y no quería perder este sueño para nada, revelando hasta sus propias debilidades para no perderle. Y al final, todo este le llevo a la derrota.

Así, como Sansón tratando de saciar sus sueños, siendo obstinado, yo lo llegue a ser. A pesar de ello, Dios me recordó cuál era su sueño y me enfocó a cumplirlo: ingresé a estudiar Teología, para tener una herramienta para el ministerio y Dios siempre proveyó hasta el final.

Cuando un sueño es de Dios, todo se da por si mismo, aunque debí cumplir con mis deberes como lo hizo la mamá de Sansón cuando cumplió con lo que le mando el ángel de Dios para tener a su hijo. 

Recordemos: Sansón murió  con los sueños rotos, las columnas cayeron sobre él, así como sobre los filisteos, pero ¿creemos que eso es lo que Dios planeaba para él? No creo. Dios lo quería consagrado, sin embargo, Sansón perdió esos sueños por cumplir los suyos. No es en vano cuando Isaías 55:8 dice “mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos”.

Te has preguntado ¿cuáles son los sueños que el Señor tiene para ti?

Si luchamos por cumplir nuestros sueños, que no están acordes a su voluntad, probablemente esos sueños serán frustrados y al final tu vida será derrotada por tus propios anhelos. ¿Cuál es la brújula de tus sueños?Que sea Dios y nadie más.

Dios te bendiga.

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