Una plegaria mientras lidiamos con la crisis del coronavirus

Amigos,

Esta no es una típica mañana.

Es probable que el nuevo coronavirus les haya obligado a trabajar desde su casa, o incluso a no seguir trabajando.  El mundo está lleno de pánico, la economía se está debilitando, y las personas buscan esperanza.

No he visto nada como esto en mi vida, y estoy seguro que ustedes podrían decir lo mismo. Así que mientras retomo mis devocionales regulares la próxima semana, pensé que esta vez ustedes y yo necesitábamos algo diferente. A saber, oración.

Durante los últimos días, he estado escribiendo una oración para ustedes -los casi cien mil seguidores de Cristo en cada país de la tierra que hacen presencia cada lunes en la mañana ansiosos por hacer su trabajo más excepcional para la gloria de Dios y el bien de otros. Esta mañana y en el curso de las próximas semanas, les pido que eleven estas peticiones en oración junto  a mí y a nuestros hermanos y hermanas alrededor del mundo:

Alabemos a Dios por su soberanía. Demos gracias porque él tiene el control y que “no es posible frustrar ninguno de [sus] planes” (Job 42:2 NVI). Descansemos en la promesa de que él hace obrar “todas las cosas” para nuestro bien y para su gloria (Romanos 8:28). Puede que nuestras circunstancias no sean buenas, y aún podrían empeorar en los próximos días; no obstante, los planes del Señor son irrefutablemente buenos, y podemos descansar en la verdad de que él tiene el control aun cuando no podamos comprender su plan.  Que reconocer esta verdad nos lleve a obedecer la reiterada orden de las Escrituras de “no temer”.

Pidamos la misericordia de Dios. Dado que nuestro Padre es soberano, tiene el poder de desaparecer este virus cuando él lo desee. Puede no ser ese su plan, pero nada nos impide orar pidiendo su compasión. Las Escrituras nos dicen que el Señor es “rico en misericordias” (Efesios 2.4) . Pidamos hoy su misericordia en oración.

Alabemos a Dios por el buen don del trabajo. Nada como el ambiente económico actual para volvernos más agradecidos por el trabajo que el Padre nos ha dado para hacer. Tomemos un momento esta mañana para alabar al Dios Creador por crearnos para trabajar y crear como él. Agradezcámosle por el regalo del trabajo y el privilegio de co-laborar con él en la redención de todas las cosas. 

Oremos pidiendo un fruto inusual en nuestro trabajo.  Sí, el trabajo es un regalo pero, tal y como se hace tan vívidamente claro en momentos como estos, también es doloroso y agotador como consecuencia de nuestro pecado (Génesis 3:17). Hay doctores alrededor del mundo apresurándose para encontrar una vacuna. Los gobiernos hacen grandes esfuerzos por proveer kits de detección de la enfermedad y ayudas. Los dueños de los negocios están afrontando decisiones difíciles todos los días. En estos tiempos de trabajo inusualmente arduo, oremos pidiéndole al Señor que nos conceda la gracia de ser inusualmente fructíferos en nuestra labor. Oremos pidiendo un enfoque y ambiciones fuera de lo común para nuestro trabajo, sabiendo que nuestras vocaciones serán un vehículo mediante el cual el Señor traerá sanidad y esperanza a nuestras comunidades. 

Oremos pidiendo que el mundo pueda ver la esperanza del Evangelio en nosotros. Si alguna vez hemos tenido una oportunidad de vivir nuestra fe frente a nuestros colegas, clientes y compañeros, es ahora. ¿Cómo? No dando lugar al temor. No dando lugar al pánico. Demostrando una paz fuera de lo común porque tenemos paz definitiva “para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). En un artículo de Andy Crouch que todos deberían leer, acerca de cuál sería una respuesta adecuada de los líderes cristianos a esta crisis, él dice: “la mejor definición de ansiedad que he escuchado en ‘imaginar el futuro sin Jesús en él’. Cuando nos damos cuenta que Jesús está presente hoy y estará presente mañana, podemos ser liberados de la preocupación”. Y cuando la gente ve esa esperanza en nosotros, el evangelio se hace irresistiblemente cautivador. Oremos que el Señor use nuestra paz para predicar un poderoso sermón de amor y esperanza en las próximas semanas y meses a aquellos con quienes trabajamos y compartimos. 

*Jordan Raynor es pastor y autor del libro Master of one.

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